Zahorra compactada: tongadas, humedad y control en obra

Cómo se compacta la zahorra para que la base no se asiente: espesor de tongada, humedad, maquinaria y qué se comprueba antes de pavimentar encima.

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La zahorra compactada es una capa de zahorra —un árido de granulometría continua, del grano grueso a los finos— extendida por tongadas, humectada hasta cerca de su humedad óptima y densificada con rodillo hasta la densidad que exige el proyecto. Bien compactada, hace de base o subbase que reparte las cargas sin asentarse. Mal compactada, el pavimento que lleva encima se hunde por las rodadas a los pocos meses.

Esta guía sigue el orden de la obra: qué hay que tener antes de extender, cómo se decide la tongada, cuánta agua, qué máquina y qué se mide antes de tapar la capa.

1. Qué se le pide a una zahorra compactada

Compactar es sacar aire. Los granos se recolocan, los finos ocupan los huecos que dejan los gruesos y la capa gana densidad, rigidez y resistencia al agua. La zahorra compacta bien precisamente porque tiene de todo: sin finos no cierra y con demasiados finos se vuelve sensible a la humedad.

El resultado no se juzga a ojo. El proyecto fija una densidad mínima, expresada como porcentaje de la densidad máxima del ensayo Proctor modificado, y a menudo también una capacidad de soporte medida con placa de carga. Todo lo que sigue va encaminado a alcanzar esos dos valores en todo el espesor de la capa, no solo en la superficie.

2. Antes de extender: apoyo y material

El apoyo. Una capa solo se puede compactar contra algo que no cede. La explanada tiene que estar perfilada, compactada y sin zonas blandas; si el rodillo la mueve, la zahorra de encima no cogerá nunca densidad. También debe tener pendiente para que el agua no se quede.

El material. En obra de carretera, el pliego de prescripciones técnicas generales PG-3 regula las zahorras en su artículo 510 y distingue tres: ZA 0/32, ZA 0/20 y ZAD 0/20, esta última drenante. En obra privada es habitual que el proyecto se remita a él igualmente. Lo que hay que pedir es la designación concreta y la documentación del material, con la curva granulométrica y el Proctor modificado de referencia. En la página de zahorra están las variantes habituales y sus usos.

El acopio. Si la zahorra se descarga desde gran altura o se remueve demasiado, los gruesos ruedan hacia el borde y los finos quedan en medio. Una capa segregada tendrá zonas que no cierran y zonas que se comportan como un barro.

3. La tongada: el espesor que el rodillo puede densificar

La zahorra se extiende en capas de espesor uniforme, las tongadas. La regla es sencilla: la tongada tiene que ser lo bastante delgada para que la energía del compactador llegue hasta abajo. Si es demasiado gruesa, la parte de arriba queda dura y la de abajo, suelta, y el asiento llega después.

  • El espesor máximo de tongada lo fija el pliego y depende del equipo. Cuando la capa de proyecto lo supera, se hace en dos tongadas.
  • El espesor mínimo también existe: una tongada demasiado delgada respecto al tamaño máximo del grano no se puede perfilar ni compactar bien.
  • El material se extiende con un sobreespesor, porque al compactarse baja. Cuánto baja se comprueba en un tramo de prueba.
  • La extensión se hace con motoniveladora o extendedora, con el mínimo de pasadas, para no segregar.

El mismo sobreespesor explica por qué el material se compra por toneladas y no por volumen extendido: la calculadora de toneladas de grava y áridos permite pasar del volumen compactado de proyecto al peso que hay que pedir.

4. La humedad: ni polvo ni colchón

El agua es el lubricante que deja que los granos se recoloquen. Con muy poca, el rozamiento entre granos frena la compactación por muchas pasadas que se den. Con demasiada, el agua ocupa los huecos, no se puede comprimir y la capa se mueve bajo el rodillo como un colchón.

Entre los dos extremos hay una humedad óptima, la que da la densidad máxima en el ensayo Proctor modificado. En obra se trabaja cerca de ese valor, dentro del margen que fija el pliego.

  • El material se humecta antes de compactar, en el acopio o al extender, y se mezcla para que el agua sea homogénea. Regar por encima una capa ya extendida solo moja la superficie.
  • En verano, la evaporación entre la extensión y la compactación puede ser lo bastante grande para tener que corregir.
  • Si ha llovido y la capa está pasada de agua, se orea y se espera. Compactarla mojada no arregla nada.
Clave técnicaSi la capa bombea bajo el rodillo, añadir pasadas empeora el resultado. El problema es de agua —de la propia capa o de la explanada de debajo—, no de energía.

5. Maquinaria y orden de las pasadas

El equipo se elige según la superficie y el espesor, y se confirma con un tramo de prueba que dice cuántas pasadas hacen falta para llegar a la densidad.

SituaciónEquipo habitualQué hay que vigilar
Viales, plataformas y grandes superficiesRodillo vibrante de llanta lisa, a menudo rematado con compactador de neumáticosSolape entre pasadas y velocidad constante
Aceras, patios y accesos estrechosRodillo pequeño o bandeja vibranteTongadas más delgadas, porque el equipo tiene menos energía
Zanjas y trasdós de murosPisón o bandeja vibranteCapas delgadas y no dañar tuberías ni muros
Bordes, sumideros y tapasEquipo manualSon los puntos que el rodillo grande no toca y donde aparecen los asientos

Las pasadas se dan longitudinales, empezando por los bordes y avanzando hacia el centro, y en tramos con peralte, del borde bajo hacia el alto. Cada pasada pisa una parte de la anterior. Las últimas se dan a menudo sin vibración, para cerrar la superficie.

6. El control: qué se mide y cuándo

  1. Humedad y densidad in situ, en puntos repartidos de cada lote, comparadas con el Proctor modificado de referencia del material.
  2. Ensayo de carga con placa, que mide la capacidad de soporte y, con la relación entre el primer y el segundo ciclo de carga, indica si la capa está realmente compactada.
  3. Espesor y rasante, con topografía o catas.
  4. Regularidad superficial, para que el pavimento de encima no tenga que corregir con su espesor lo que la base no ha hecho.

El número de ensayos por lote y los valores de aceptación están en el pliego del proyecto. Lo que importa al planificar la obra es que el control se hace antes de extender la capa siguiente: un lote que no llega se recompacta o se escarifica y se rehace mientras todavía es accesible.

La elección del material para cada capa —cuándo conviene zahorra, cuándo un suelo seleccionado o una grava— se trata en la guía qué árido elegir para compactación.

7. Errores que acaban en asiento

  • Compactar en una sola tongada una capa que pedía dos.
  • Extender sobre una explanada blanda o encharcada.
  • Regar por encima en lugar de humectar el material.
  • Dejar los bordes y el entorno de los registros para el último momento.
  • Abrir la capa al tráfico de obra antes de protegerla, o dejarla semanas bajo la lluvia.
  • Sustituir la zahorra del proyecto por un material «parecido» sin Proctor ni granulometría.

8. Qué hay que decirle al proveedor

La designación de la zahorra que pide el proyecto, las toneladas, el ritmo de entrega que puede absorber la obra, el acceso de los camiones y la documentación que exigirá el control de calidad. Si la obra no tiene proyecto, hay que explicar el uso de la capa y el tráfico que va a recibir.

Con esos datos, cuéntanos la obra en el formulario y, si encaja, derivamos la solicitud a un proveedor adecuado por material, volumen y zona. El precio, el plazo y la entrega los fija el proveedor.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la zahorra compactada?

Es una capa de zahorra, un árido de granulometría continua, extendida por tongadas y densificada con rodillo hasta la densidad que exige el proyecto. Se usa como base o subbase de firmes, pavimentos y soleras.

¿Cómo compactar la zahorra?

Se extiende en tongadas de espesor uniforme sobre un apoyo firme, se humecta hasta cerca de la humedad óptima y se pasa el rodillo de los bordes hacia el centro hasta alcanzar la densidad exigida. Después se comprueba con ensayos antes de tapar la capa.

¿Qué tipos de zahorra hay?

Según el origen, natural (de grano rodado) y artificial (de machaqueo). El PG-3, en su artículo 510, distingue tres por granulometría: ZA 0/32, ZA 0/20 y ZAD 0/20, que es la drenante.

¿Qué es mejor, zahorra o grava?

Depende de la función. La zahorra tiene finos, cierra y soporta carga: es el material de bases y subbases. La grava de una sola fracción no compacta igual pero deja pasar el agua: es el material de drenes y encachados.

¿Qué espesor de tongada se puede compactar de una vez?

El que el compactador disponible densifica en todo el espesor, con el límite que marca el pliego del proyecto. Con equipos pequeños las tongadas tienen que ser más delgadas. Se confirma con un tramo de prueba.

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